UN RETO AL AYUNTAMIENTO

28 abril, 2019

Fotografía: TurismopueblaCompartir Fotografía: Turismopuebla

El centro histórico de la ciudad poblana distinguida en la república entera, se adorna con sus calles adoquinadas, los callejones pintorescos, sus construcciones marcando décadas importantes dando una esfera colonial donde la aristocracia se imponía sobre las demás clases sociales.

Notables algunos inmuebles, presumiendo el poder adquisitivo y jerárquico de sus primeros dueños, las ideas por resaltar ante una sociedad que tenía sed de darse a notar y ser el mejor a ojos entre familias y apellidos; aunque siempre con respeto a las autoridades y títulos grandes.

Pero no falta el revolucionario o la oveja negra que hace se hace notar entre los demás, tal vez sin negros motivos, simplemente por ver “arder el mundo” como suelen decir. Y en este cuento de construcciones propositivas ‘el frijol en el arroz’ se apellidó Ovando y Villavicencio, pues se dispuso a construir una casa que rebasaba  la altura marcada por el aquel ayuntamiento. Pues ningún edificio podría rebasar la altura del palacio de gobierno.

Intentaron impedir su construcción a como diera lugar, sin embargo, el  señor Ovando y Villavicencio quien fuese regidor y dueño del inmueble consiguió los permisos necesarios para poder construir su obra maestra y si bien no basto con demostrar su poderío mandó adornar la fachada con quince tableros de talavera con figuras muy singulares, que a decir de algunos historiadores fue mofa a los que intentaron obstruir la obra.

Un dato curioso es que aun que se ve uniforme y pareciera una sola fachada pertenece a dos domicilios, ahora la podemos disfrutar en la calle 2 norte casi esquina con el zócalo, mejor conocida como La casa de los muñecos

Sin duda alguna a cada andar por las calles del centro te encuentras lugares que gritan sus historias para jamás ser olvidadas.

Con información de: matadornetwork

Mauricio Cervantes