“Un alto a tiempo, meta que se disfruta”

30 mayo, 2019

Fotografía: Comunidad RHCompartir Fotografía: Comunidad RH

El mundo ajetreado de nuestra era nos obliga diariamente a no parar, a caminar pese a que ya no podemos ni levantarnos. Es un constante desgaste que no nos permite hacer una pausa para tomar aire, reflexionar y seguir avanzando.

¿Qué nos obliga a evitar tomar la decisión de no parar? Entiendo perfectamente que el buscar superarse y luchar por los sueños necesita de arduo trabajo, sacrificio y mucho esfuerzo. Pero eso no quiere decir que no tengamos derecho de bajar la velocidad, apagar un rato el motor, abastecerse de gasolina y entonces retomar el camino.

Cuando nunca paramos, forzamos nuestros motores a su máxima capacidad. Y hemos olvidado que nuestro cuerpo no es una máquina industrial, es un cuerpo vulnerable que todo absorve hasta el mismo estrés.

Si las máquinas de vapor, eléctricas o de cualquier tipo, necesitan apagarse de vez en cuando, ¿por qué nuestro cuerpo no puede hacerlo?, ¿con quién queremos quedar bien? O ¿a quién le tenemos miedo? Sino hacemos un cambio, Lo único que lograremos es que el mismo cuerpo, pero de manera imprevista y sin permiso alguno, decida apagarse para nunca prenderse.

No pares para siempre, detente para volver a mirar, analizar el camino recorrido, trazar nuevas rutas y fijar nuevas metas. No vayas entre el rebaño, aprende a caminar solo para poder hacer una pausa cuando sea necesario.

Un alto a tiempo es una meta que se disfruta, no se sufre y por lo tanto se vive al máximo con el cuerpo y el sentimiento sano.

 Rodrigo Balderas