Se asoman los faltantes celestes

8 abril, 2021

Foto: TUDNCompartir Foto: TUDN

Puebla, México

Lo de Cruz Azul esta campaña ha sido extraordinario. Juan Reynoso supo entender el deportivo que le dejó Siboldi y lo ha manejado de gran forma para sacarle el mejor rendimiento.

11 victorias consecutivas. Desde aquella derrota ante el Puebla en la fecha 2, los celestes no han dejado escapar un solo punto y han sido una verdadera máquina. Hasta ahora, todo ha sido miel sobre hojuelas durante 11 partidos hasta que se toparon otra vez, con el fracaso.

No fue en la Liga BBVA MX, sino en la Concachampions donde Cruz Azul volvió a probar el sabor de las críticas. Lo interesante ahora, será ver como se sobrepone a ellas para mantener al equipo tan fuerte como hasta ahora. Cruz Azul jugó con equipo alterno y no pudo vencer al modesto Arcahaie de Haití. Un cuadro con futbolistas semiprofesionales que promediaban 21 años de edad.

El daño parece menor, no perdieron y la vuelta será el próximo martes en casa, donde la lógica indicaría que se impondrán sin ninguna dificultad. Sin embargo, esto ha provocado que se asomen los fantasmas celestes.

De entrada, el de las dudas. No es la primera que un plantel de Cruz Azul juega bien y sorprende por su fortaleza. Lo difícil no es encontrar en la historia cementera buenos equipos con buenos torneos, lo realmente difícil es que estos equipos no se caigan y mantengan su nivel hasta conseguir un título. Ahí es donde radica el temor de todo aficionado celeste. El temor a hacer el ridículo en los momentos clave, después de brillar por semanas y semanas. Ante los haitianos la máquina ya pasó su primera vergüenza.

El segundo fantasma, es el del propio Juan Reynoso. En Puebla se distinguió por tener equipos de rachas. Cuando había armonía no había quien los parara por varias semanas, pero al primer tropiezo, el equipo caía en rachas negativas de las que con muchos trabajos salía.

Hoy Cruz Azul es el rey de la Liga BBVA MX. Va ganando la carrera, pero, el gran reto es que no se les acabe la gasolina a unos metros de llegar a la meta.

Luis Tamariz