DEPORTES

Respetaron su identidad y jugaron la Final

Puebla, México Cada club deportivo tiene una identidad que se ha ido formando con los años. Esa…

Puebla, México

Cada club deportivo tiene una identidad que se ha ido formando con los años. Esa identidad la van creando jugadores, directivos y entrenadores importantes, que dejan un legado, y aficionados que adoptan ese legado, lo hacen suyo y lo conservan. Porque los jugadores y entrenadores se van, pero los aficionados de la ciudad no. Ellos saben que cualidades de un equipo los enamoraron y esas, son las cualidades que buscarán siempre.

La mayoría de las veces, esas cualidades son valores y estilos de juego que rindieron frutos y dejaron huella o títulos.

En el fútbol mexicano, los torneos cortos, han ido acabando con la identidad de muchos clubes. Porque la prontitud con la que deben dar resultados y el poco tiempo para trabajar, corta proyectos. Los clubes despiden a entrenadores a medio proceso y contratan a otros, que no necesariamente empatan con la identidad del equipo, pero que prometen resultados a corto plazo, para salir de una mala racha.

Así, los clubes pasan de una filosofía a otra, como de un restaurante a otro. Cambian de técnicos jóvenes a veteranos, de ofensivos a defensivos, de extrovertidos a introvertidos o de conservadores a atrevidos, sin ningún control, hasta que el aficionado se va cansando de buscar aquello que lo enamoró.

El Guard1anes 2020 BBVA MX nos dejó un ejemplo de identidad. Pumas y León, regresaron a sus bases. Respetaron su identidad y recogieron miles de frutos. Ambriz por años, fue catalogado como un entrenador defensivo y conservador, contrario al sello característico de León, que suele ser un equipo descarado y retador que juega bien al fútbol. La directiva apostó por la gran capacidad y experiencia de Ambriz, siempre y cuando él se adaptara a la identidad del club. Siempre que él, estuviera dispuesto a retarse a sí mismo, para cambiar un poco y hacer cambiar menos a la institución. El resultado fue sensacional y hoy son un justo Campeón.

Sin quererlo, a Pumas le pasó igual. El poco presupuesto y la renuncia de su entrenador a dos días de arrancar el torneo, los obligó a trabajar con tres o cuatro elementos que tenían a la mano. Un entrenador de casa, que se apoyó en el orden, la garra, el espíritu de lucha y la unión de grupo. Sin darse cuenta quizá, recurrieron a valores que solían ser suyos.

Imaginar a las mejores versiones de Pumas, sin jóvenes que roban cámara, o sin un capitán que es todo corazón, es difícil. Este torneo capitán Vigón, fue la viva representación del guerrero de la UNAM. Y jugadores como Carlos Gutiérrez o Johan Vásquez, la clásica sangre nueva.

Luis Tamariz