Qué cambiado está el Pueblota

23 abril, 2021

Foto: Club PueblaCompartir Foto: Club Puebla

Puebla, México

Era marzo del 2020 en el estadio Cuauhtémoc, casi las 11:00 de la noche. Hacía frío, iniciaba la Jornada 9 y Puebla y Tigres empataban sin goles en un partido infumable. Frente a frente Juan Reynoso y Ricardo Ferretti, ya se imaginarán, un juego para ellos dos, pero no para la afición que pagó un boleto por estar en la grada. Los reyes de la mesura, el empate y el juego meticuloso, planteaban algo más parecido a una partida de ajedrez, que a fútbol.

La Franja había llegado una sola vez a portería contraria en 90 minutos, sin peligro. El resto del tiempo, lo había utilizado para cuidarse y no desordenarse. Tigres, sin ser ofensivo, intentaba un poco más, poniendo 3 veces en aprietos a Vikonis, quien, como cada fin de semana, terminaba como la figura del partido. Un espantoso cero por cero, le entregaba un gran punto a cada entrenador, pero desataba, como muchas otras semanas, una rechifla por parte de los aficionados que abucheaban a su equipo y gritaban el cada vez más recurrente “fuera Reynoso”. Mientras, el operador del sonido local subía el volumen del himno camotero, para tratar de disfrazar lo imposible de disfrazar. Callando a sus propios aficionados, en vez de escucharlos.

Al final, en los pasillos del estadio, solo caras largas y decenas de voces que se quejaban por haber ido. La frase de “para esto, mejor me hubiera quedado en casa”, era ya tendencia.

Solicitudes de “ya díganle a la directiva en sus programas que haga algo” no faltaban. “Cada semana lo decimos” era la respuesta. En el fútbol hay entrenadores que llevan aficionados al estadio y otros que los ahuyentan, el Puebla de aquel entonces, se estaba volviendo experto en lo segundo. Y es que el seguidor de este deporte, paga para emocionarse, aplaudir, divertirse, gritar goles y también, llenarse de energía positiva para olvidar los problemas cotidianos y el estrés de la semana. Nadie gasta su dinero para rogarle al árbitro que termine el partido, ni para salir más enojado y estresado de lo que llegó al estadio.

Así fue la última vez que el aficionado camotero fue al Cuauhtémoc a ver a su equipo. La pandemia no les permitió volver. Algunos viajaron A San Luis una semana después, pero ya no pudieran ingresar. 13 meses después, 12 mil enfranjados volverán a su estadio para ver a un Puebla muy cambiado. Que lucha, propone, y ofende al rival. Que defiende bien, mientras es contundente y hace goles de muy buena manufactura. Un Puebla que es tercero general, que trae en sus filas al líder de goleo del torneo y que es la mejor ofensiva, pero, sobre todo, que pone la piel chinita y hace sentir orgulloso al más incrédulo.

La espera ha sido larga pero la recompensa será mucha. Finalmente, la directiva del club escuchó los tantos reclamos de cada semana, pero esta vez, lejos de callarlos con el sonido local, buscó la manera de complacerlos y la encontró.

Llegó el día, este viernes la Franja regresa a casa, para encontrarse con lo que siempre buscó. Ver un juego del Pueblota y no del viejo Pueblita.

Puebla, México