Ormeño, el ídolo que quiere fabricar Puebla

4 agosto, 2020

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Puebla, México

Santiago Ormeño es un delantero mexicano de 26 años, que busca ganarse un lugar en el ataque del Club Puebla.

Surgido de fuerzas básicas del América, ha pasado por clubes como Pumas, Pioneros o Lobos BUAP, pero siempre jugando en las categorías inferiores y tercera división. Con el Puebla, esta recibiendo la gran oportunidad de mostrarse en primera.

Por su poca experiencia, no debería recibir la responsabilidad, ni la presión, de ser uno de los nombres fuertes del equipo camotero. Sin embargo, pareciera, que esta destinado a que le carguen de más el costal y le metan una presión adicional, que quizá no necesita.

Sin mostrarse aún en la cancha, se dio a conocer como gamer. Incluso antes, que como futbolista, en el torneo virtual. El ambiente que se generó a su alrededor, no fue el de un novato que necesita respaldo, sino el de un falso ídolo consagrado, con seguidores y hasta una corriente que llevaba su nombre. No sabemos hasta donde fue su gusto y hasta donde le construyeron el entorno, pero, así como ganó adeptos, también haters. Totalmente innecesario para un jugador que apenas esta por mostrarse.

Ahora, tras su primer gol en primera, su técnico ya lo coloca como un candidato para la selección de Perú, nacionalidad que también tiene por su abuelo Walter Ormeño.

Sin goles le crearon el Ormeñismo y con uno, lo promocionan no solo para llevarlo a selección, sino para ponerlo como el sustituto de una figura probada y comprobada como Paolo Guerrero y a la par de un delantero que la rompió en México, como Ruidíaz.

Nada más absurdo. Ormeño es un buen gamer, que primero debe demostrar que también es un buen futbolista. Su carrera está empezando y, aunque por lo visto tienen calidad y talento, debe demostrarlo semana a semana.

Cargarle la mano y meterle cada vez más presión, a un jugador con un gol y un partido, parece absurdo, innecesario e irreal. Ahora es el jugador, el que tendrá que encontrar la madurez para ignorar entornos fantásticos y concentrarse en trabajar.

Antes que pensar en Paolo Guerrero, debe pensar en Bernardo Cuesta, Eduardo Herrera y Amaury Escoto. En como ayudarlos y complementarlos cuando sea necesario y en como competirles, también, para ganarles la carrera por el puesto.

Ojalá que Ormeño termine siendo un gran delantero con números positivos y no un gran prospecto, que nunca brilló, como hay cientos en la historia olvidada del futbol mexicano.

Porque un ídolo no se fabrica al vapor, se va construyendo con los años, a base de mucho trabajo.

Luis Tamariz