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Messi se consagra ante sus críticos

Puebla, México Los grandes genios siempre van acompañados de un grupo antagonista que los juzga y critica,…

Puebla, México

Los grandes genios siempre van acompañados de un grupo antagonista que los juzga y critica, sin importar que estos, se pasen la vida brillando y triunfando a nivel mundial. Messi, no fue la excepción a esa regla.

Pese a ser considerado por muchos el mejor futbolista del mundo, Lionel siempre fue cuestionado por no darle títulos a Argentina. Lo acusaban de ‘pecho frío’ y minimizaban su carrera con un simple “pero con Argentina nunca ganó”. Hoy, después de la Copa América de la pandemia COVID, el delantero argentino dejó sin argumentos a sus detractores, que no tuvieron más remedio que ver como el ‘pecho frío’ llenaba de calor los corazones de miles de argentinos y levantaba un título importantísimo con la camiseta albiceleste.

Las calles de Buenos Aires hoy son un caos con ríos de personas celebrando. Los mismo que hace unos meses lloraban la partida de Maradona, hoy viven un consuelo futbolístico, gracias a un grupo de jugadores encabezados por el otro icónico número 10.

Para hacerlo más meritorio, Messi salió campeón tras un torneo extraordinario, donde marcó 4 goles y asistió en 5. Tomó el liderato en las tandas penales sin ponerse nervioso, marcando gol y dándole a sus compañeros la seguridad que necesitaban.

Ya no hay mucho que criticarle a Messi, aun así, sus detractores seguirán haciéndolo, pero seguramente a partir de ahora, al argentino ya no le harán nada los juicios. Ya no tiene una asignatura pendiente, ni una herida que pueda lastimarlo. La herida cerró. Ya no le pueden pegar donde más le dolía.

En unos años, quizás pronto, Messi se irá del fútbol y será recordado como un jugador que cambió la historia, que arrasó y lo ganó todo a nivel de clubes y que metió a su selección a cuatro finales internacionales, incluyendo un mundial. Pero ahora también, como el ídolo que le dio la oportunidad a su Argentina, de volver a ganar algo tras 30 años de sequía, y ante Brasil en el Maracaná. Un escenario propicio para que a cualquier pecho frio le temblaran las piernas.

Messi ya se puede retirar tranquilo el día que él quiera. Se reconcilió con el pueblo argentino, cerró su herida, le cumplió al Diego en el año de su muerte y completó su asignatura pendiente. Pero, sobre todo, se regaló un título que anhelaba desde hacía años y que él mismo pensaba, nunca llegaría.

Si no es por las terribles fallas de Gonzalo Higuaín en el mundial de 2010 y en la Copa América de 2015, o por la ridícula defensa argentina y el autogol de Ayala en la Copa América del 2007, Messi podría tener hoy una Copa del Mundo y tres Copas Continentales ganadas, pero eso, ya es ser demasiado ocioso en los ‘hubiera y los quizás’.

Luis Tamariz