¿Larcamón fue una apuesta arriegada?

12 mayo, 2021

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Puebla, México

Ante las presiones de medios y aficionados del Puebla durante la etapa de Juan Reynoso, la actual directiva camotera se vio forzada a buscar nuevo entrenador, afortunadamente para todos, se animó a romper un paradigma, optar por la mal llamada ‘apuesta arriesgada’.

En el fútbol mexicano se considera como una apuesta arriesgada, a la aventura de elegir un entrenador con poca o nula experiencia en el balompié mexicano y más aun, si este es joven. Pero en clubes como Puebla, esto es una concepción equivocada de la realidad. Las apuestas realmente arriesgadas, suelen ser con entrenadores de gran trayectoria y renombre. Primero por su elevado costo. Hay mucha inversión en riesgo. Segundo, por su perfil. Son estrategas acostumbrados a trabajar con grandes planteles y con futbolistas de gran calidad técnica y fortaleza mental, por lo tanto, suelen fijar su atención y tiempo en cuestiones técnico-tácticas, más que en otros aspectos como motivación, unión o trabajo en equipo. Cuando dirigen clubes de recursos y planteles limitados, no cuentan con la materia prima con la que suelen dar resultados y, normalmente, no les va bien.

Así, por el club camotero, pasaron Trejo, Meza, Boy, Vucetich, Osorio, Romano y otros más, que no pudieron meter al equipo ni a liguilla. Tradicionalmente lo que suele funcionar en el club de la franja, en torneos cortos, son las apuestas arriesgadas. La de el entonces desconocido Chelis, el poco conocido Mario Carrillo y Pablo Marini, un entrenador ya con experiencia en la Liga MX, pero que venía de un peregrinar por la liga de ascenso. Incluso, el propio Lapuente triunfó, siendo en su momento, una apuesta arriesgada.

¿Casualidad? Muy probablemente no

La realidad es que, este tipo de estrategas, tienen un perfil que empata muy bien, con este tipo de clubes. Primero, porque son tipos con hambre de ganar, que están dispuestos incluso a no dormir, con tal de lograrlo. Segundo, porque su falta de experiencia, la compensan con un arduo estudio de los rivales y los partidos. No se confían, ni escatiman en horas de trabajo. Tercero, porque aún no se han deshumanizado. Al no ser rock stars del fútbol, todavía se preocupan por la persona y no solo por el jugador. Suelen poner atención en las necesidades y preocupaciones personales de los integrantes de su equipo y no solo en las cuestiones tácticas. Los jugadores de clubes medianos y pequeños, suelen tener casi siempre las mismas problemáticas, falta de confianza, falta de ritmo, deficiencias técnicas y demás, por lo que requieren de trabajos y estrategias, que otros entrenadores con gran recorrido, dan por hecho y no incluyen en sus planes. Y finalmente, porque son entrenadores que saben optimizar. Saben trabajar con poco y hacer mucho. Se concentran en sacar lo mejor de cada jugador y no solo en asignar tareas en la cancha.

Hoy Larcamón se ha unido a este selecto grupo de ‘apuestas arriesgadas’ que han logrado top 8 en torneos cortos. Ahora, le toca dar el siguiente paso, entrar al aún mas reducido grupo de los que han logrado llevar a la Franja, al menos, a una semifinal. En esa mesa solo se sientan dos, desde 1997, Carrillo y Sánchez Solá. ¿Podrá Larcamón poner su silla?

Luis Tamariz