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La leyenda del ‘Gigante de Concacaf’

Puebla, México Cuenta la historia, que hubo una vez un gigante en Concacaf que espantaba a todos…

Puebla, México

Cuenta la historia, que hubo una vez un gigante en Concacaf que espantaba a todos los habitantes de la zona. Una selección mexicana que dominaba los torneos de fútbol a placer, y que era simplemente el rival a vencer, al que todos le temían.

Hoy es eso, simplemente una leyenda, como la del monstruo del Lago Ness o la de Pie Grande. La Federación Mexicana de Fútbol buscaba recuperar su supremacía, con un entrenador de élite como Gerardo Martino. Los primeros meses fueron una luna de miel, ganando sin sufrir y dándose el lujo de dejar fuera de las convocatorias, a los futbolistas mexicanos de mayor renombre como Javier Hernández y Carlos Vela. Sin embargo, con el tiempo, el equipo se fue haciendo cada vez chico, hasta el grado de dar pena ajena.

México perdió la Liga de Naciones de Concacaf y las alarmas se encendieron, no obstante, las criticas se minimizaron por la clase de torneo que se trataba. Una competencia de reciente creación que ofrece muy poco. La copa oro sería la gran prueba, para demostrar que todo estaba bajo control. Pero no. El torneo donde el tricolor solía ser amo y señor, se volvió una verdadera pesadilla. Los de Martino fueron incapaces de superar a Trinidad y Tobago en el arranque, y después, apenas pudieron superar por la mínima diferencia a El Salvador. Aun así, México logró meterse a la gran final para buscar el título que hiciera olvidar todo lo pasado. Pero este no llegó.

México, acorde a lo mostrado durante el torneo, fue incapaz de superar a un rival de medio pelo. A la selección B de Estados Unidos. Los norteamericanos se dieron el lujo de ganarle el trofeo al otrora gigante de Concacaf, con un equipo alternativo, que dejó fuera de la convocatoria, a las grandes estrellas de las barras y las estrellas.

Martino llegó a este torneo con una selección valuada en 170 millones de dólares, para firmar un fracaso, perdiendo la final contra una selección valuada en 60, 10 millones menos que la de Jamaica.

Alguna vez Estados Unidos, prometió tener una selección tan competitiva, que pudiera hacerle frente a México. Hoy ya no la necesita, con una de suplentes, es más que suficiente para ser campeones. Mientras sus grandes estrellas, beben margaritas en alguna paradisiaca playa, disfrutando sus vacaciones.

Luis Tamariz