LA FUENTE DE LOS MUÑECOS

3 mayo, 2019

Fotografía: wikiPueblaCompartir Fotografía: wikiPuebla

Muchos años han pasado, desgastes y acontecimientos históricos que hace única a la ciudad e Puebla, leyendas, chismes y rumores rodean de magia esta hermosa ciudad y no se diga los alrededores.

La gente se ha encargado de darle patrocinio a su terruño querido, a la tierra que les vio nacer aun que ya no residas en ella, con sus pláticas entre familia, con sus cartas al exterior, con sus noticias muy positivas y de realce patrimonial.

Para muestra solo un rincón allá cerca de los fuertes, un lugar sin mucho apoyo de secretarías y entradas majestuosas, con un pintoresco empedrado que te hacen volar y vivir una vida colonial, casonas que con el paso del tiempo y herencias han sido segmentadas, pero aún dan la sensación de enromes propiedades, el barrio de Xonaca, donde hace muchos años era llamado el barrio de “Los Catrines” por la gente adinerada que construía sus ranchos y casas de descanso para pasar unas vacaciones tranquilas y lejos del bullicio de la ciudad.

La fuente, icono de la zona, llamativa por los personajes que la adornan, pero con una historia poco agradable y de cierta manera triste. Ubicada en la 22 oriente y la 18 norte es mejor conocida como “La Fuente de Los Muñecos”.

Con una leyenda que ha pasado de generación en generación, con sus cambios y su versión de cada persona, cuentan que cerca de donde se encuentra la fuente tenía un rancho el entonces gobernador de puebla Maximino Ávila Camacho hermano de Manuel Ávila Camacho, este rancho era cuidado por un caballerango el cual vivía con sus dos hijos, que tenían entre 6 y 7 años, siempre alegres y juguetones como cualquier niño de su edad.

Para el tiempo y el lugar, la vida era tranquila y segura, así que iban a la escuela solos como era costumbre, un día amaneció con mal tiempo y la lluvia no cesaba, pero no fue impedimento para asistir a la escuela, se abrigaron y tomaron su paraguas y se dirigieron a clases, pasó el día y la hora de llegada, lo cual alarmó a su padre, los pequeños jamás habían llegado tarde.

Alarmó a los vecinos y salieron en búsqueda de los pequeños, pasaron horas y horas buscando sin resultado positivo alguno, llegada la tarde uno de los vecinos sugirió la idea de que tal vez por alguna razón llegasen a caer al pozo que estaba de camino a la escuela, buscaron, pero jamás dieron con los cuerpos, cuenta la leyenda que al ir jugando por la calle se les cayó algún objeto al pozo y por rescatarlos los dos se fueron a lo más profundo.

El mismo gobernador de Puebla al saber la historia, mandó clausurar el pozo y en honor a los pequeños construyó la fuente para que vivieran y fuesen recordados para siempre.

Hasta la fecha dicen los transeúntes que los ven pasar por las noches riendo y jugando como cuando se dirigían a la escuela, puebla está rodeado de historias y leyendas sin iguales. No te pierdas otras ediciones que seguiremos buscando más leyendas y lugares curiosos para revivir sus historias juntos.

Mauricio Cervantes