La Franja ya encontró su negocio

5 junio, 2021

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Puebla, México

Tras la salida de Ormeño, quien fue presentado con León y de Salvador Reyes, quien jugará con el América, han surgido algunas críticas contra la franja por desmantelar al equipo. Sin embargo, hoy, debemos reconocer que lejos de ver a una directiva que desarma a su equipo, porque este no tiene forma ni fondo, vemos a un Club que parece haber encontrado su modelo de negocio y eso, puede ser el camino al crecimiento que tanto esperaba la afición.

En el fútbol hay tres esquemas básicos para competir en un torneo, a buen nivel. El primero es con dinero, como hace Tigres. Destinas un gran presupuesto para tener siempre a los jugadores de élite y ser dominante. El segundo es con fuerzas básicas, como solía ser en Atlas y Pumas. Sustituyes la compra de grandes futbolistas, por jóvenes promesas que, si bien no han alcanzado un tope futbolístico, aportan algo invaluable, un profundo sacrificio por el amor que le tienen al equipo.

El tercer modelo, se basa en un gran equipo de scouting y visorias. Ellos buscan jugadores con mucho talento, pero que aun son desconocidos o no cuentan con una reputación en el mercado de jugadores. Comprar barato y vender caro.

Por años Puebla compitió en la Liga BBVA MX sin dominar ningún modelo. Probaban todos y no desarrollaban ninguno. Hoy, parece haber encontrado en el tercero, su forma de vivir y crecer. En los últimos ocho torneos, la franja ha llamado la atención por firmar futbolistas que no llegan como estrellas, pero rinden en el campo, aportan y al final, sí son vendidos como estrellas a un precio mucho más alto del que costaban originalmente. Esto es un circulo virtuoso que debe aplaudirse. Puebla esta generando recursos con la venta de futbolistas, a través de ayudarlos a alcanzar su potencial máximo.

El reto en este modelo es repetir la fórmula, para que, al vender a un jugador ya revalorizado, puedas encontrar otro de bajo costo, que realmente llene el hueco, mantenga el nivel deportivo y permita tener un margen de ganancia. La franja parece ir encontrando su equilibrio. Cavallini llegó sin un gran cartel y se fue como estrella. Tras su salida había muchas dudas respecto a quién ocuparía su lugar. Entonces apareció Ormeño y repitió la fórmula. Rindió, se ganó a la afición y dejó muchos recursos. Así pasó con Vikonis y Angulo. Pese a convertirse en ídolos rápidamente, deportivamente no se les extrañó. Dejaron dinero y su hueco fue bien cubierto, incluso, con mejores resultados sin ellos, que con ellos.

Hoy Ormeño y Reyes se van por la puerta grande, llevándose el cariño de la afición. La clave para que la afición no los extrañe, es que los próximos en ocupar su lugar, rindan igual que ellos y superen las expectativas que generen a su llegada.

Luis Tamariz