DEPORTES

La consecuencias de que exista CONCACAF

Puebla, México Es sabido que la zona geográfica en la que vives define gran parte de la…

Puebla, México

Es sabido que la zona geográfica en la que vives define gran parte de la vida que llevarás. En el fútbol, también pasa lo mismo. La Pandemia COVID provocó que prácticamente se encimaran los calendarios de Copa América, Copa Oro y Eurocopa. Los aficionados salieron ganando con auténticos maratones de fútbol, pero al mismo tiempo, les permitió comparar, casi en tiempo real, el nivel de uno y otro torneo y los resultados, son preocupantes. Es sabido que Europa está muy por encima, no es un secreto, pero sentir esa diferencia tan de cerca, hace reflexionar.

La Eurocopa mostró que el techo futbolístico en el viejo continente subió parejo, beneficiando a la mayoría. Los partidos eran sumamente parejos y competitivos, con fútbol de conjunto y genialidades de ambos lados. Los equipos no solo salían a cuidarse, se atrevían y proponían. Los medianos les pintaban la cara a los grandes con fútbol de calidad y mucho orden, ya no solo con ganas y fuerza.

No importó si en la cancha estaba Italia y Francia, o Dinamarca y Suiza, todos ofrecían un gran espectáculo. Para ganar ya no sirvió solo el nombre y la historia. Tampoco tener a un par de cracks en la alineación. Ya no es garantía de éxito tener a Mbappé, Cristiano o Lewandowski, hace falta además, tener un buen conjunto. Allá cualquier rival mediano se le para enfrente a un grande y lo hace sufrir. En parte, porque el mercado europeo se abrió. Ya no es raro encontrar en países pequeños a jugadores que son figuras de grandes clubes.

El contraste en nuestro continente es grande. Sudamérica estuvo muy lejos del nivel mostrado en Europa. Sus partidos eran tediosos. También hubo duelos parejos, pero no necesariamente por la paridad de fuerzas, sino por el poco interés de proponer y arriesgar y por el exceso de fuerza y rudeza para no dejar jugar al otro. Los equipos se cuidan demasiado. Las grandes potencias no salen a comerse al rival como antes, juegan temerosos y precavidos para no equivocarse, como si enfrentaran a otra potencia mundial.

Aun así, su nivel crece mucho más que CONCACAF y las distancias son notorias. En Europa ya pueden equiparar, al menos durante 90 minutos, a Francia con Suiza. En América es ridículo pensar que El Salvador, ya intimida a Brasil. Mucho se debe a que se juega una falsa Copa América, donde no participan los países de América, sino los de Sudamérica. No es un torneo continental, aunque así le llamen. Urge una verdadera Copa América donde participen desde Estados Unidos hasta Argentina.

Otro problema es que aun no hay apertura de mercado. Mientras en Europa jugadores belgas, daneses, suizos y ucranianos son protagonistas en los grandes clubes, en América, argentinos, brasileños y ahora chilenos, siguen ocupando ese rol. Faltan décadas para ver a haitianos, trinitarios, salvadoreños o jamaiquinos, convertirse en los ídolos de América, Tigres, River Plate, Boca Juniors, Santos o Palmeiras.

Luis Tamariz