¿Jugar como profesional en Liga BBVA MX Femenil alcanza para vivir?

9 abril, 2021

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Puebla, México

El sacrificio salarial es la circunstancia con la que cientos de futbolistas profesionales de la máxima categoría del fútbol mexicano tienen que jugársela semana a semana.

Hace días, Balbina Treviño, quién jugó en Necaxa y Monterrey publicó en redes un mensaje de una colega de Primera División que pedía ayuda pues no pudo cubrir los gastos de servicios básicos.

Alicia Cervantes reclamó en su momento que en Atlas ganaba mil 500 pesos al mes, un sueldo indigno para un deportista de alto rendimiento.

De acuerdo a goal.com hasta enero de este año, los sueldos que se pagan en la Liga van de los 2 mil 500 a 14 mil pesos. Con contadas excepciones que podrían percibir hasta 60 mil en clubes como Tigres, Monterrey y América.

Desde que nació en 2017 la Liga BBVA MX Femenil ha tenido una brecha notable en muchos aspectos. El varón que menos gana, fácilmente percibe 10 veces más que la mayoría de las chicas.

Y se podría argumentar que genera poco interés en los televidentes y fanáticos. Pero hasta antes de la pandemia podíamos ver finales con estadios llenos, la gran mayoría de los Juegos transmitidos. Además de un resurgimiento en Selección Nacional con representantes pamboleras de toda la vida y los nuevos talentos de importantes equipos.

Mientras muchos de los talentos universitarios ni siquiera consideran a la liga como opción, pues una beca en el extranjero u otras ofertas laborales les son más atractivas, por amor al deporte la competencia continúa.

En equipos como Puebla el salario no es lo que más motiva a una futbolista y es más el amor por el balón el que las hace dejar todo en los entrenamientos, concentraciones, viajes y partidos jornada a jornada.

La Liga BBVA MX deberá establecer un salario mínimo que permita a cada una de sus jugadoras concentrarse en mejorar día a día su rendimiento para con su club, que invariablemente mejoraría el espectáculo y con ello un rendimiento económico.

O más temprano que tarde, clubes, jugadoras y uno que otro aficionado se cansarían de una liga a la que no le alcanza para llamarse profesional.

Leonel Trejo