DEPORTES

Ganar medallas para México pese al sistema

Puebla, México Una vez más, los grandes esfuerzos individuales de los atletas mexicanos, salvan el trabajo, porque…

Puebla, México

Una vez más, los grandes esfuerzos individuales de los atletas mexicanos, salvan el trabajo, porque cuando se trata de apoyarse en las estructuras, todo es un desastre.

Es sabido que la directora de CONADE, Ana Guevara, pronosticó 10 medallas olímpicas en Tokyo 2020, lo que no se sabe, es en que basó su predicción, pues la actual administración no se ha caracterizado por dar resultados, sino por ir de escándalo en escándalo. Ya en la Justa Olímpica, las cosas no han cambiado mucho. Van más escándalos que medallas.

Una de las polémicas fue la de equipo de béisbol. El manager Juan Gabriel Castro hizo historia al conseguir calificar a México por primera vez y, además, venciendo a Estados Unidos. En agradecimiento, las autoridades deportivas mexicanas lo corrieron, por no dejarse imponer un jugador, Adrián González, hermano del delegado del béisbol en nuestro país, Edgar González. Improvisaron con un nuevo manager que armó una nueva selección al vapor, obviamente, con el ‘Titán’ González incluido. El resultado de esta inteligente estrategia, fue un ridículo memorable. Primero, porque la selección rompió el reglamento tomándose una foto con el uniforme de tomateros, demostrando que, a ellos, les importa representar a Culiacán y no a México. Segundo, porque fueron un cheque al portador. Perdieron con Dominicana, con Japón y luego los apaleó Israel. Ya quedaron eliminados y sin meter las manos. Además, adivinen quién fue una gran decepción, le apodan el Titán.

Otro tema fue la selección de softbol. Las autoridades mexicanas, en vez de buscar desarrollar el deporte en nuestro país, prefirieron evitar la fatiga, aprovechando el trabajo que ya se hace en Estados Unidos. Se fueron de cacería, a buscar jugadoras norteamericanas que tuvieran padres mexicanos, para regalarles un viaje a Japón con todos los gastos pagados, a cambio de jugar con el uniforme mexicano. El resultado fue otro desastre. No ganaron medallas y pasaron a la historia por tirar a la basura los uniformes nacionales.

Los clavados, con Paola Espinosa, fueron otro capítulo celebre de esta administración. La atleta mexicana consiguió el boleto olímpico, pero al final, no fue ella la que asistió a los juegos. Un control técnico interno, decidió que había mejores opciones que la ya ganadora de medallas olímpicas. Lo que abrió un innecesario debate entre directivos y deportistas, que terminó en pleito. Paola fue exhibida y, para colmo, las elegidas no resultaron ser la mejor opción y no se trajeron medallas. El control internó falló en el pronóstico.

Por si algo le faltara a esta administración, dos atletas que dejaron ir por no tener cabida en el poderoso sistema deportivo mexicano, dieron medallas por otro país. La mexicana Gaby Bayardo, vestida con el uniforme de Países Bajos, superó a los mexicanos verdes, en tiro con arco, consiguiendo la plata y dejándole el bronce a Ale Valencia y a Luis Álvarez. En tanto que, el medallista de Taekwondo por México en Sidney 2000, Oscar Salazar, tuvo que irse a trabajar como entrenador a Egipto y con ellos, entregó dos medallas a través de sus atletas. Mientras México, se quedó mirando con las manos vacías, en esta disciplina que se había vuelto una de las cartas fuertes.

Así van las cosas, para México, a mitad de los juegos olímpicos. En medio de todo esto, Carlos Ortiz estuvo a punto de darle una medalla a México en golf, pero se cayó dramáticamente en el último día, para cerrar como número 42, después de ser líder tres días. Aremi Fuentes, irrumpió para ganar el tercer bronce mexicano y darle otra alegría a nuestro país, gracias a la halterofilia. Pendientes aun y con posibilidades de metal, están Rommel Pacheco en clavados y el tricolor de fútbol.