EL RESULTADO DE NUESTRAS PALABRAS

26 mayo, 2019

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E“No puedo”, “jamás lo voy a lograr”, “soy tonto/a”, “no me lo merezco”, son afirmaciones que constantemente nos repetimos interiormente sin darnos cuenta.

Cuando miramos a la infancia, observamos que inconscientemente aprendimos eso, ya que afirmaciones similares venían a veces de nuestros padres, no porque no nos quisieran, sino porque, a su vez, también ellos las escuchaban.

Generación tras generación, hemos ido generando una forma de hablar negativa que afecta la visión que tenemos las personas sobre nosotras mismas. De esta manera, también se afectan los pensamientos que nos autodefinen y que se encargan de conceptos como la autoestima y autoconfianza.

Todos tenemos voces internas que nos hacen mantener diálogos con nosotros mismos. Algunas personas hablan en voz alta, otras en voz baja, unas en primera persona y otras en tercera persona. Cada una de esas palabras que nos decimos pueden hacer la diferencia a la hora de construir el yo interno. De ahí que muchas personas sean tan positivas, y otras tan negativas que tal pareciera sólo saben quejarse, criticar y hablar mal de los demás.

Así como le enseñamos a los niños a hablar con los demás, también deberíamos aprender a hablar con nosotros mismos y generar un buen trato, compasivo, amoroso, paciente y armonioso.

¿Qué tal, si las voces internas dijeran más seguido cosas como: “te quiero”, “vales mucho”, “todo va a estar bien, “tu puedes”, “te perdono”?

Estoy segura que de manera inconsciente generaríamos una realidad diferente que, a su vez, nos permitiría vivir mejor pues entonces generaríamos más positivismo a nuestras vidas, y también en las vidas de las personas que están a nuestro rededor

Está demostrado, que la forma en que nos hablamos a nosotros mismos, condiciona la capacidad de afrontar dificultades y también el cómo tomamos decisiones.

Así que, además de cuidar nuestras palabras y pensamientos, un buen tip para generar estos cambios, sería imaginar situaciones futuras agradables, ya que esto aporta energía y nos hace más fácil la toma de decisiones.

Otra buena táctica para que estos cambios se den, es hablar de nosotros mismos en segunda persona. Esto con el objetivo de tomar distancia de las emociones y así poder pensar más racionalmente ya que no es lo mismo decir “no soy capaz de hacerlo” a “puedes hacerlo”.