El maestro de los pretextos dirige al Puebla

17 octubre, 2020

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Puebla, México

“Hoy le hicieron 3 penales a Tabó y sólo marcaron uno” con esas palabras, el maestro de los pretextos, Juan Reynoso, volvió a lavarse las manos tras la derrota de 3-1 ante Monterrey.

No habló de que, en tan solo 40 segundos, los Rayados ya habían puesto un hombre solo en el área. De los espacios enormes que dejaba su equipo. De las fallidas coberturas o de cómo les ganaban la espalda a sus jugadores.

Mucho menos mencionó la facilidad con al que Monterrey desbordó por el lado derecho de la Franja. Omitió tocar el tema de sus lentas transiciones, de su poco control de balón, de cómo los centrales no se entienden ni por error. Tampoco tocó el tema de su incapacidad para robar la pelota, de cómo presionaban sin efectividad y de que en el primer tiempo su equipo, no generaba nada.

Ni qué decir de que el arbitraje se equivocó al no expulsar a Arreola y a Tabó. Terminaron el partido de gratis porque el árbitro les ‘echo la mano’.

Es más fácil, decir que otra vez el arbitraje. Desde hace tres torneos, Reynoso se la pasa poniendo pretextos para justificar su incapacidad. Esto no es nuevo. No lo venimos diciendo desde hace cuatro o cinco semanas.

Uno de los grandes problemas de los entrenadores, es su falta de autocrítica. Es que no se atreven a reconocer que un puesto les quedó grande. Y Reynoso, ha caído en esa categoría.

Ante Monterrey vimos a una Franja destruida. Completamente vacía y sin color. Semana a semana la van desgastando más, hasta que toque fondo.

Este Puebla tuvo un buen arranque de tres semanas y ya. Eso fue todo, después puro pretexto para cuidar la chamba. Puro humo del que se vende bien y a buen precio.

Lo único que le queda a la Franja, es su buena suerte. La suerte de estar en un torneo sumamente mediocre, donde los demás que aspiran al repechaje, andan igual. Esta jornada perdió Juárez, Gallos y Tijuana. Ninguno merece estar en repesca, pero desafortunadamente para ellos, aunque no quieran, cuatro tendrán que estar a fuerza.

Solo falta que sean Necaxa, Mazatlán y San Luis, los peores del torneo, que, al no tener rivales, jornada a jornada descubren que, con muy poquito, podrían entrar a la repesca.

La afición camotera no se merece eso. Tampoco jugadores como Osvaldo Martínez que tiene trayectoria. Pablo González que tiene amor por la camiseta o Fernández y Vikonis que tienen fútbol. Mucho menos, ídolos como Carlos Poblete, que tienen gloria y honor.

Merecen al menos respeto, de parte de quien dirige al equipo, para reconocer sus fallas.

Luis Tamariz