El Clásico de ‘David y Goliat’ en las Grandes Ligas

12 octubre, 2020

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Puebla, México

El mundo del deporte es apasionante y emotivo. Siempre manda un mensaje de lucha, superación y esfuerzo, pero no necesariamente es justo.

El deporte profesional, de hecho, no promueve la igualdad. Es una guerra de dineros, donde siempre hay un poderoso que, por inversión económica, tiene muchas más posibilidades de ganar. Su mérito debería ser menor, porque tiene mejor preparación, equipamiento y tecnología a su disposición. Afortunadamente, cada determinado tiempo, aparece un ‘David’, que tira a al gigante Goliat, con una piedra y le inyecta esa dosis de emotividad.

Gracias a eso, es que el deporte es tan apasionante. Porque algunas veces, ciertos atletas, demuestran que el dinero no lo es todo, que no siempre ganará el que más tiene, el que fue diseñado para ganar. Si no existieran los ‘David’, el deporte no tendría ningún sabor.

Este 2020 ya nos regaló a un ‘David’ en el béisbol, los Tampa Bay Rays. Un equipo que paga una gigantesca nómina de 56 millones de dólares, si la comparamos contra un club de liga mexicana, pero pequeña, si lo comparamos con la de Yankees, que asciende a 218 millones.

Solo Gerrit Cole, gana 36 millones con Nueva York y Aroldis Chapman, se convirtió en el segundo cerrador con más ingresos por nómina de la MLB, debajo de Mariano Rivera, tras firmar una extensión de contrato con los mulos en 2019.

A Chapman, le pagan millones para ganar los juegos decisivos de cada temporada. No obstante, en 2019 un jonrón del venezolano José Altuve contra Chapman, los puso fuera. Este año, de la misma forma, un cuadrangular de Michael Brosseau, contra el mismo Aroldis, los pone fuera otra vez. Esta claro que no vale lo que cobra.

El deporte es de momentos. Los millonarios tienen más posibilidades de ganar siempre, pero al final, todo se define en un instante, no en una temporada. El atleta que logra sacar lo mejor de sí, en esos momentos claves, es el que pasa a la historia. Brosseau sabía que era su momento. Fracciones de segundos lo separarían de ser uno más en el juego, a ser el hombre del juego y no lo dudó. Impactó una recta de 100 millas, la especialidad de la casa de Aroldis y puso la pelota del otro lado de la barda. Con un simple swing, les demostró a los neoyorkinos, que no es lo mismo gastar mucho, que saber gastar.

Yankees seguirá siendo un gigante, esto no cambia nada. Es un auténtico ‘Goliat’ del béisbol. Pero Rays, ya puede presumir, ser un ‘David’ en el deporte.

Luis Tamariz