El Callejón del Muerto

15 agosto, 2019

Fotografía: El portal del miedoCompartir Fotografía: El portal del miedo

Puebla, México

El barrio de Analco, es famoso por si tianguis artesanal, que le da vida y color a todos los domingos.  Pero más en específico a las calles 3 y 5 oriente que hacen esquina con la 12 sur.

Un lugar para muchos, llamado “El Callejón del Muerto” una leyenda que ha recorrido muchos años de boca en boca de poblanos y foráneos que andan por la zona o al menos han leído curiosidades de la ciudad.

La leyenda cuenta que en 1785 aproximadamente a las 3 de la mañana, la esposa de un poblano acaudalado comenzó labor de parto, no importándole la hora y los peligros tomó el sombrero, botas y espada para ir en busca de la partera, dejando órdenes a la servidumbre que cuando volviera con ella ya tuviera todo listo. La noche se tornaba difícil desde el simple hecho de que estaba lloviendo y además las horas no dejaron que esperara a algún ayudante para que lo acompañara como seguridad.

Sin miedo y sintiéndose seguro por la capacidad reconocida por muchos por ser un gran espadachín sale con sentido de la parroquia de Analco la cual en ese tiempo era un panteón; ayudándose con una lámpara de aceite, lo sorprendió un hombre que se interpuso en su camino y lo amedrentó con una espada diciendo “¿El oro o la vida?” quedaron unos segundos de tensión el futuro padre logró voltear la amenaza y enterrar su espada en el corazón del asaltante dejándolo tirado sin vida en medio de la calle y prosiguió su camino.

Olvidándose del hecho, fue hasta donde vivía la partera para llevarla con su esposa, en el camino contó lo sucedido a quien conocían como Doña Simona o la partera de la zona. Después de terminar el trabajo y ayudar a traer al mundo a un par de gemelos hermosos el señor acompañó de regreso a la partera que más que educación era para regresar a la escena del crimen, lugar donde ya había vecinos orando por la muerte del asaltante.

Con  el paso de los días la gente rumoraba que algo raro sucedía de noche, cuentan que era el espíritu en pena del asaltante, desde ese momento tomó el nombre de “El Callejón del Muerto”, los vecinos comenzaron a hacer misas en su honor, hasta que un día el alma en pena encontró al sacerdote del barrio que sin chistar se apiadó del hombre y decidió confesarlo sin saber que se trataba de un alma en pena, el padre desapareció por días hasta que el sacristán decidió buscarlo en casa y lo encontró tirado en cama muy enfermo, decían que era tifus, pero en su última confesión dijo haber dado la absolución al asaltante y al verlo desaparecer fue el impacto tan grande que no lo pudo superar y perdió la vida.

Esta es otra de las leyendas que puedes encontrar en calles de la ciudad y que narran acontecimientos que dejan erizada la piel.

Mauricio Cervantes.