El barco de Reynoso ya se inundó

3 octubre, 2020

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Puebla, México

Puebla se ha quedado sin timón. No, no se emocionen aficionados, el timonel sigue firme. Lo que no hay es timón para mover el barco. Para enderezarlo y darle nueva trayectoria.

Lo de la Franja este torneo, fue una ilusión de tres semanas de arranque. Desde la fecha 4 que perdió con Tigres, dando un buen partido, los camoteros mostraron que no tenían un proyecto sólido para pelear Liguilla. Tres rachas negativas, separadas apenas por algunos buenos partidos contra rivales de bajo nivel. Un Toluca que después correría a su técnico porque el vestidor estaba en ruinas y un Necaxa que, apenas sobrevive, tras el desmantelamiento.

Esta semana, la directiva habló claro. Los juegos ante Gallos y Santos son fundamentales. Los jugadores declararon que, ante Santos, mostrarían el ADN de este equipo. La muestra fue sumamente dolorosa. Ante una de las peores versiones del equipo lagunero en los últimos años, cayeron 2-0, sin que el rival jugara bien. No es que Santos haya reaccionado y encontrado su fútbol, es sólo, que no necesito de mucho. Fue como quitarle un dulce a un niño, y eso le pega al futbolista. Saber que ni siquiera, fuiste un ‘hueso duro de roer’.

Luego de 13 fechas los camoteros son el 10, pero aún pueden caer si esta jornada gana, Querétaro, Tijuana, Atlas, Bravos y/o Toluca. Podrían caer al 11 o con mala suerte, hasta el escalón 15. Como cada mala racha en este campeonato, Puebla no hace nada por ayudarse, tiene que esperar que los de abajo fallen para seguir vivo. Aunque su DT piensa, que algo deben estar haciendo bien. Quizá rezar, para que otros tampoco sumen.

La afición está dolida, pero sin duda, los más dolidos hoy deben ser los propios jugadores. Debe ser muy frustrante darte cuenta que puedes y tienes con qué dar pelea, pero no lo haces. Que le prometes a tu afición, empeñando tu palabra, y sales exhibido.

Los jugadores saben que este plantel tenía potencial, pero simplemente, desde el timón, no ha habido la ayuda necesaria.

Se habla de si el parado táctico o la estrategia, fue la correcta, pero eso, es lo de menos. Cualquier entrenador que tenga el título oficial, puede hacerlo. Es como aplaudirle a un arquitecto por hacer un plano. Para eso estudió. El verdadero mérito de un entrenador es sacar lo mejor de cada jugador. Crear un verdadero grupo que se tenga confianza. Es hacerlos trabajar bien. Porque no es lo mismo trabajar mucho, que trabajar bien.

Lo peor es que semana a semana, el discurso desde la banca es el mismo, se está trabajando bien y vamos por buen camino. No señores, no se engañen, ni una ni otra.

A este barco ya se le metió el agua por todos lados y perdió el timón. Solo queda esperar que los otros clubes, lo mantengan a flote y lo ayuden a llegar a la orilla, para que le caiga del cielo, un repechaje.

Luis Tamariz