Dos camoteros campeones

30 mayo, 2021

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Puebla, México

La temporada de Cruz Azul fue redonda. Super líderes del torneo, sólidos en la liguilla y lo más importante para la afición celeste, campeones al fin. Se acabaron más de dos décadas de maldición, frustración y fracasos. Lo que parecía imposible, al fin se volvió realidad y el mérito se lo lleva Juan Reynoso.

El técnico peruano se quedó sin trabajo tras no rendir con la Franja y por casualidades de la vida, de pronto se vio al frente de la Máquina. Recibió la oportunidad de tomar las riendas del mismo club con el logró consagrarse como jugador. Con el que logró ser campeón, justamente, en aquel último titulo de diciembre de 1997.

La suerte le sonrió, no solo pasó del desempleo a un club importante, sino que, además, se topó con un equipazo. La planadora que dejó Siboldi. Ese equipo que jugó espectacular el torneo anterior y que era amplio favorito para coronarse, hasta aquel extrañísimo juego de vuelta ante Pumas donde perdieron 4-0.

No cabe duda que hay entrenadores, que nacieron para un club específico. Lo de Reynoso es ya anecdótico. Se coronó con Cruz Azul como jugador. Se retiro, se hizo técnico, trazó camino y tras casi 24 años, volvió para volver a levantar el título con la misma camiseta.

Pero detrás de Reynoso, hay dos camoteros de corazón, que han picado piedra y han trabajado duro, para hacerse de un lugar en el fútbol mexicano y que hoy, se lo han ganado, el preparador físico Gustavo Leombruno y el auxiliar Joaquín Velázquez.

Tanto el ‘Ché’ como el ‘Morocho’, son viejos conocidos de la afición camotera. El argentino, a sus 47 años, tiene ya una gran experiencia como preparador, siendo parte de clubes como Morelia y Pachuca, pero especialmente en varias ocasiones con Puebla.

En tanto que el exjugador mexicano, se consagró como estandarte camotero tras ser parte del equipo en gran parte de su historia. Con ellos descendió, pero también con ellos ascendió. Volvió a sufrir siendo parte del Puebla de Mario Carrillo y la famosa ‘bruja’, pero después, volvió vivir grandes aventuras con el Chelís.

Hoy ambos tienen su gran recompensa, son campeones del fútbol mexicano. Pero no es cualquier título, no son unos campeones más, los dos pasarán ya a la historia, como los encargados de vencer al monstruo más temido en La Noria. El que por más de dos décadas los pisoteó y humilló. Ellos son y siempre serán, parte de ese plantel que logró terminar con el termino Cruzazulear y con casi 50 torneos de sequía.

Luis Tamariz