CONTINÚA LLEGADA DE MIGRANTES AL VALLE DEL SUR DE TEXAS

30 noviembre, 2019

Compartir

Texas, Estados Unidos

La Iglesia Bautista West Brownsville, en Brownsville, Texas, es uno de los refugios que en esta localidad estadounidense recibe a migrantes. De abril a la fecha han atendido más de 4 mil 100 migrantes.

La tendencia desde el inicio de esta oleada migratoria habían sido personas originarias de Centro y Sudamérica en su gran mayoría. 

“Gente de Guatemala, de El Salvador, Honduras, de Nicaragua, uno que otro de Cuba, de Venezuela, hemos tenido rusos, ucranianos, chinos, de Bangladesh…” explica Carlos Navarro, pastor de esta iglesia y quien coordina la logística de apoyo para las personas migrantes que reciben.

Pero desde hace dos semanas son familias originarias de México las que han llegado a este refugio. 

“Hay un rebote en los números y se están atendiendo más mexicanos que centroamericanos…” precisa Navarro. “Son personas de San Cristóbal de las Casas, de San Juan Chamula. (Recibimos) del estado de Chiapas, de Querétaro, tenemos mucha gente del estado de Guerrero y últimamente de San Luis y también de Zacatecas”.

Una de las familias que toma alimentos proviene de Fresnillo, Zacatecas.

Afortunadamente para ella, su experiencia es muy distinta a las de cientos de migrantes que llegan a esta frontera. 

“Llegamos el sábado (23 de noviembre)” dice Francisco Dévora, el padre de esta familia.

“¿Y cuándo salieron de Fresnillo?, pregunta el reportero.

“El 21…el jueves 21”.

Sin conocer la ciudad, lograron llegar al puente Los Tomates, lejano de los puentes internacionales con mayor ocupación de migrantes.

Pidieron asilo y en cuestión de horas realizaron el trámite. 

“(Les dijimos) que veníamos a pedir un asilo para nuestra familia…” explica Josefa Ibarra, la madre de la familia. “Esperamos y luego nos dejaron entrar…”

Dicen que tomaron la decisión de pedir asilo pensando en un mejor futuro para su hijo Armando de 7 años y su hija María Alejandra, de 11 años pues en Fresnillo enfrentan pobreza e inseguridad.  

“Para darle una mejor vida a nuestros hijos” dice Josefina, en voz baja, suave, quizás cohibida por la entrevista o asimilando todavía la experiencia que vive con su familia.

“Orita está muy crítico con todo eso de la violencia, todo”, expresa Francisco Dévora, refiriéndose no solo a la pobreza que enfrentan sino a la presencia del crimen organizado.

La Iglesia Bautista West Brownsville continuará atendiendo a quien lo necesite. 

“Aquí descansan”, señala el pastor Carlos Navarro. “Se quedan entre cuatro a seis horas. Aquí desayunan, aquí comen, ropa nueva, calzado nuevo”.

Serán los próximos días en que se podría definir si esta nueva tendencia se mantenga en el fenómeno migratorio que continúa en esta parte de la frontera entre México y Estados Unidos.