Canelo humilla al payasito

9 mayo, 2021

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Puebla, México

Parecía un día de campo para Saúl. El primer round fue de estudio puro. Saunders mantuvo alejado al mexicano con su mejor golpe, el jab, mientras este, analizaba y estudiaba. En los siguientes dos rounds, Canelo dominó, empezó a imponer condiciones y con fintas y combinaciones mostró su potencia y dejó ver que los reflejos del británico estaban medio segundo atrás.

Sin embargo, hay que reconocer que Billy no vino a pasear. A pesar de los golpes que se comió, de sus excesivos intentos por abrazar a Saúl, para respirar y de sus mañas, burlas y marrullerías para sacar de concentración al campeón tapatío, de a poco fue creciendo y ganando confianza. Tanto que en los rounds 5 y 6, conectó con fuerza para ganar confianza y hacer creer, que esto podría alargarse hasta el limite.

Pero entonces llegó el round 8, el de Álvarez. El que tanto esperó. Otra vez con fintas y golpes potentes, sacudió al británico que, aunque seguía alardeando con señas que daban a entender que los golpes no le hacían daño, era evidente que sí. Intentó colgarse de su rival para respirar, pero Saúl ya no lo dejó. Lo conectó, lo sacudió y lo lastimo hasta cerrarle el ojo derecho y hacerlo perder el equilibrio por momentos. Tan mal estaba el de Inglaterra, que Canelo se dio tiempo de levantar las manos en un par de ocasiones para pedir el apoyo del público, mientras le clavaba los puños. Un golpe adentro y una petición a la gente. Saúl ya jugaba con él y disfrutaba de la venganza. Un platillo que, dicen, se come frío.

Para el round 9, ya no salió Saunders. Tuvo que tragarse su orgullo y todas las ofensas y alardes de la semana, para rendirse, con todo lo que esto implica. Cuando eres bocón, lo peor que te puede pasar es que te cierren la boca. Que te hagan comer tus propias palabras y así le paso al ‘Payasito’ británico. Ante un inminente nocaut, que tarde o temprano iba a llegar, decidió escoger, en su esquina y con su gente, la salida menos humillante. Caer a la lona descompuesto y con la mirada perdida o cuidar su integridad y declararse no apto para competir. Opto por el segundo camino. Bajar los brazos para decir, no estoy a la altura y no quiero más castigo.

Así es el boxeo, como la vida. Hay profesionales y hay lenguas largas. Los primeros hacen menos ruido, pero siempre, reciben más recompensas. Los segundos, como Saunders, engañan y venden humo, pero cuando llega la hora de la verdad, no les queda mas que meter la cola entre las patas.

Saúl es campeón de la OMB, en los supermedianos. Llegó con dos cinturones, los del CMB y la AMB y se va con tres, para su colección. Mientras el británico, se va con las manos vacías, la dignidad por los suelos y sin credibilidad. No vino a pasear, Billy compitió e intentó, pero dejó claro que, su mejor show, es antes de que suene la campana. Es un campeón, porque traía un cinturón, pero en calidad, el mismo comprobó su realidad, está aún muy lejos, del nivel del mexicano, que volvió a demostrar, que es el Rey.

Luis Tamariz